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Los créditos hipotecarios desafían a los desarrolladores más chicos

Especialistas en emprendimientos de pequeña y mediana escala analizan el mercado.

Cuando un arquitecto decide iniciar el camino de la independencia y gestionar sus propios negocios, necesariamente tiene que abarcar distintos roles. De esta transformación se trata el curso que la SCA dictará a partir del 25 de abril en su sede de Montevideo 938, CABA.

Bajo el eslogan “Sumamos arquitectura al negocio”, los arquitectos María Laura Calle -Gerente de Emprendimientos Inmobiliarios del Banco Provincia- y Gervasio Ruiz de Gopegui -Gerente de Administración de Desarrollos Urbanísticos del Banco Hipotecario- enseñan a los profesionales los conceptos necesarios para que el cambio sea exitoso.

El curso está enfocado a desarrollos de pequeña y mediana escala y se estructura en módulos. El primero de ellos está dedicado al mercado inmobiliario: Caracterización y posicionamiento de la obra de propiedad horizontal de mediana escala en la coyuntura, indicadores de la construcción y el mercado inmobiliario como elementos para la detección de tendencias.

Para María Laura Calle, los desarrolladores más pequeños, los que se iniciaron vendiendo en el círculo “friends and family”, necesitan empezar a profesionalizarse y conocer todos los ángulos del negocio. “Los márgenes son cortos en un contexto de inflación en el que hay que optimizar la obra al máximo. Por ejemplo, se debe hacer un buen estudio de mercado para validar los valores de venta porque en los emprendimientos muy pequeños hay que ahorrar por todos lados”.

Por su parte, Ruiz de Gopegui añade: “Veo al mercado con muchas posibilidades. Los desarrolladores chicos aún no tienen acceso al crédito intermedio y hoy las que pueden aprovecharlo son las empresas más grandes”. El especialista sostiene que esto es así porque el más pequeño no cuenta con el respaldo financierorequerido y en general, tiene una economía más informal. “El desarrollador tiene que atraer a inversores que lo acompañen en el proceso y pensar un producto en función no tanto de que el inversor se lo quede y lo alquile sino considerando que ese inversor después lo va a tener que revender a una persona que compre con crédito hipotecario, que tiene otras inquietudes”, advierte.

Calle diferencia las necesidades de los distintos tipos de desarrolladores porque “en un negocio de gran escala hay saberes que se pueden tercerizar. En el caso de la pequeña y mediana, si se hacen muchas subcontrataciones no cierra el número”. Y sugiere que aunque a veces hay que consultar a un especialista, es mejor conocer de antemano su lenguaje.

En un proyecto chico el emprendedor tiene que gestionar desde la tierra hasta la comercialización del producto terminado. A esto, se suma además una cierta flexibilización para adaptarse a los cambios del mercado y poder aprovechar las oportunidades. En este sentido, Calle menciona a la expansión del crédito hipotecario ya que “casi todos los bancos están abriendo sus departamentos de desarrollo inmobiliario para financiar al desarrollador”.

Para Ruiz de Gopegui “al mercado le falta madurez” y prevé que los cambios se percibirán en dos o tres años. Esto sucederá no sólo cuando los desarrolladores sean más profesionales, sino cuando el resto de los actores -inmobiliarias, entidades financieras, inversores y compradores- se hayan adaptado a un escenario más estable.

Fuente: Clarín – 19/04/2018